Maison à colombage ou pan de bois

Casas con entramado de madera

El entramado de madera, un emblemático patrimonio de Rennes

Desde finales de la Edad Media hasta el fin del Antiguo Régimen, se construyeron muchas casas con entramado de madera en Bretaña, sobre todo en Rennes, que hoy cuenta todavía con un total de 286. Un colorido patrimonio que se puede descubrir al visitar el centro histórico de la capital de Bretaña.

El entramado de madera, típico de la arquitectura bretona

Maisons à pans de bois Place Sainte Anne

Las casas con entramado de madera forman parte del patrimonio de Bretaña y de Rennes. Es un tipo de arquitectura que se puede descubrir aún hoy paseando por el casco antiguo o en una visita guiada organizada por la oficina de turismo. Es un patrimonio que vale la pena por sí mismo y que se puede ver aún en muchas ciudades de la región. Pero Rennes es la localidad bretona que más tiene: se pueden ver 286 casas de este tipo en las calles de Rennes, más que en Vannes (171), Morlaix (127), Vitré (119) o Dinan (115), muy conocida también por su gran legado de casas de madera.

La madera de los bosques bretones como materia prima

A partir de la Edad Media, el norte de Europa experimenta un gran auge urbano. Se construyen entonces casas con estructuras de carga hechas de madera. La gran cantidad de casas con entramado de madera que hay en Bretaña y en Rennes se debe a ese fenómeno, en especial tras la guerra de los Cien Años y la guerra de Sucesión Bretona.

La madera era un material abundante y asequible, por lo que esta técnica de construcción se empleó mucho durante los siglos XIV y XV y se siguió utilizando hasta el siglo XVIII. «Hasta el siglo XIX, el transporte de los materiales es lo que resulta más caro en la construcción. Hay que esperar hasta el desarrollo de los canales de navegación y del ferrocarril para que la piedra circule más fácilmente», explica Gilles Brohan, especialista en patrimonio de la oficina de turismo de Rennes. «Durante siglos, se construye por lo tanto con los materiales que se tienen al alcance de la mano: los árboles de los grandes bosques bretones, muy próximos a las ciudades». Principalmente madera de roble, dura y seca, cuya durabilidad es casi infinita.

Otro motivo que explica la omnipresencia del entramado de madera en el paisaje urbano es que el subsuelo es pobre en piedra para la construcción. En lugar de esquisto, demasiado quebradizo, se prefiere la tierra para los cimientos y las paredes y la arcilla, mezclada con paja, para hacer adobe, la otra materia prima de las casas con entramado de madera.

Las peculiaridades de las casas con entramado de madera de Rennes

Visite guidée rue de la Psalette
© Destination Rennes / Julien Mignot

Las típicas casas con entramado de madera de Rennes son las llamadas «maisons à pans de bois» en francés. Pero hay un tipo de construcciones muy similares, las «maisons à colombages», muy numerosas en regiones como Alsacia o Normandía, de las que no es fácil diferenciarlas. Hay dos peculiaridades que distinguen el «pan de bois» del «colombage». La primera es que las casas con entramado de madera de Rennes suelen ser más altas: algunas son auténticos inmuebles de tres o cuatro plantas. La segunda particularidad que caracteriza a las casas de Rennes es la presencia de un voladizo, el hecho de que las plantas superiores tengan mayor superficie que la planta baja. Es una de las originalidades del panorama de entramado de madera de Bretaña, especialmente en Rennes: cuanto más altas son las fachadas, más sobresalen, tendiendo a encontrarse con las de enfrente por encima de las calles adoquinadas.

Construir las casas con esos salientes tenía en aquella época una doble función: reforzar la estabilidad de los suelos al aumentar las superficies y servir de refugio a los clientes de las tiendas de los bajos, cuyos puestos salían hasta la calle. Es cierto que en Bretaña —hay que admitirlo— llueve de vez en cuando…

Un legado de más de 500 años

Sculptures sur une façade rue du Chapitre
© Benoît Gendron

En Rennes, no todas las casas con entramado de madera se construyeron en la misma época. Este tipo de edificación perduró desde la Edad Media hasta el siglo XVIII con variaciones en los estilos, la decoración y las estructuras. Pero hay un elemento característico que se mantuvo a lo largo de los siglos: el color. Al igual que las esculturas, el color es un elemento de representación social para los propietarios. La gama, basada en pigmentos naturales, es bastante restringida: hay colores vivos como el rojo o el amarillo mientras que el azul, hecho con lapislázuli, mucho más caro, se limita a detalles decorativos.

«El estilo medieval perdura hasta el renacimiento»

«En Rennes, las casas más antiguas se reconocen por su decoración: las figuras esculpidas recuerdan a la inspiración gótica con esculturas en las soleras, las grandes vigas horizontales de las fachadas», explica Gilles Brohan. «A ambos lados de las puertas, los adornos en forma de pliegues de servilletas y de cruz de San Andrés son característicos del estilo medieval que perdura hasta el Renacimiento». También es más pronunciada la curvatura de los voladizos de las casas de finales del siglo XV y principios del XVI, en la rue des Dames por ejemplo, o en la rue du Chapitre y la rue Saint-Georges. «Cuanto más avanzamos en el tiempo, más tienden a enderezarse las fachadas», añade Gilles Brohan.

Ese estilo medieval, de moda durante varios siglos, genera cierta confusión. «La mayor parte de las casas que aún subsisten datan del siglo XVII, pero cualquiera diría que se trata de un barrio medieval con sus estrechas callejuelas».

En el siglo XVI, cambia la ornamentación

En el Renacimiento, la segunda edad de la casa de entramado de madera, cambian los ornamentos. Se opta entonces por representaciones humanas esculpidas en las fachadas. El Segundo Renacimiento (segunda mitad del siglo XVI), por su parte, está marcado por las referencias a la Antigüedad con esculturas de animales, ovos (ornamentos en forma de huevo), dentículos y adornos vegetales.

El cuarto periodo de la casa con entramado de madera se caracteriza por fachadas rectas, desapareciendo los voladizos, y ornamentos que dejan de ser figurativos para convertirse en geométricos. «La decoración esculpida es menos rica, pero lo que llama sobre todo la atención es la búsqueda de simetría y la regularidad que se busca en los entramados: la ornamentación en forma de crucetas y rombos muy regulares caracteriza el espíritu del siglo XVII», señala Gilles Brohan.

El fuego, el gran enemigo del entramado de madera

Rue des Dames à Rennes
© Benoît Gendron

Con el paso de los siglos, las fachadas de entramado de madera tienden a ser recubiertas con argamasa para dar la impresión de que son edificios de piedra, un signo externo de riqueza. También tiene el fin de protegerlas del fuego. Y es que los incendios eran muy frecuentes desde principios del siglo XVII. En Rennes, el gran incendio de 1720 destruyó entre 850 y 900 casas. Era tal el riesgo que varios edictos reales prohibieron construir casas de madera nuevas. Sin embargo, sí que se toleraba cubrir la madera con argamasa…

El incendio de 1720 y la subsiguiente reconstrucción de buena parte de la ciudad marcaron el principio del fin de la historia de las casas con entramado de madera. Los parlamentarios, cada vez más numerosos en Rennes, quisieron imitar la arquitectura de piedra del Parlamento de Bretaña en sus viviendas y palacetes. Así comenzó una nueva moda y se empezó a escribir un nuevo capítulo arquitectónico en Rennes.

Más de 1000 casas con entramado de madera al final de la segunda guerra mundial

El legado de casas con entramado de madera subsistió afortunadamente, en particular en el sector salvaguardado del centro urbano, protegido a partir de 1966. Por entonces, se empezó a tomar conciencia del valor histórico y turístico de las casas con entramado de madera, de las que buena parte desaparecieron durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque quedaban más de 1000 en Rennes en 1945, muchas casas que estaban demasiado vetustas se demolieron en el marco de los grandes proyectos de rehabilitación urbana. Era un periodo de reconstrucción en el que no se tenía en mente el concepto de protección del patrimonio.

Un patrimonio continuamente protegido y renovado

L'Hôtel de l'escu de Runfao à Rennes
© Destination Rennes / Ludovic Maisant

No fue hasta finales de la década de 1970 cuando se empezó a reconocer el valor de este patrimonio. Desde entonces, ha habido muchas rehabilitaciones y todavía hoy se siguen restaurando casas con entramado de madera. Como parte de un plan de mejora del hábitat que se prolongará durante 7 años, se reformarán al menos 150 casas entre 2016 y 2023 con ayudas estatales, municipales y del área metropolitana. Con importantes condicionantes, puesto que estas casas con varios siglos de historia no se diseñaron para soportar el peso de nuestras actuales vidas, lastradas por muchos electrodomésticos, cuartos de baño y cocinas excesivamente equipadas.

Si pasas por Rennes, vale la pena echar un vistazo a las fachadas y también al interior de las casas. A veces basta con entrar en algún bar, tienda o restaurante, los puestos de mercado de hoy, para admirar estructuras de madera y paredes con casi 500 años de historia. Como aperitivo, a continuación te presentamos algunos ejemplos emblemáticos de la riqueza arquitectónica de la capital bretona y algunos locales interesantes en estos excepcionales inmuebles.

La maison ti-coz de Rennes
© Destination Rennes / Julien Mignot
Maison Ty Coz à Rennes

Ti coz, la casa más antigua de Rennes

Si visitas el centro histórico de Rennes, es imposible que pases de largo por la casa de color rojo intenso llamada «Ti coz». Construida en el primer cuarto del siglo XVI sobre una base de esquisto (en 1505 según la fecha inscrita en su fachada), hace honor a su nombre, que en bretón significa «casa antigua». Su originalidad radica en su estructura de dos casas en una: desde la entrada hasta la buhardilla, todo está repetido en esta casa llena de escaleras y construida para los canónigos de la cercana catedral. La posición social de sus primeros habitantes queda patente en los personajes esculpidos que representan el martirio de San Sebastián. Un culto muy extendido que supuestamente protegía de las epidemias de peste.

Una casa doble con muchas vidas

Las estatuas sobre una base son típicas de la escultura medieval. Las ventanas con vidrieras, otra particularidad de Ti coz, representan el estatus de sus ocupantes, cuando por aquella época las ventanas solían cerrarse con pergamino engrasado. Si miras hacia arriba, verás una «gerbière», una viga con una polea para subir las mercancías.

Ti coz ha vivido muchas vidas, muy distintas de su originaria vocación religiosa. Convertida en una prestigiosa posada, vio desfilar a muchísimas celebridades y presidentes de la República por su restaurante con estrellas Michelin. Pero, en 1994, un dramático incendio puso fin a la aventura del restaurante. Una crepería tomó el relevo más tarde. Hoy, este emblemático monumento de Rennes es un local muy conocido por los noctámbulos: El Teatro, una discoteca, ocupa la casa desde 2014.

  • Casa ti coz, 3, rue Saint-Guillaume
Rue du chapitre à Rennes

Rue du Chapitre, donde conviven todos los estilos

En el número 5 de la rue du Chapitre, una sorprendente y colorida fachada llama poderosamente la atención: la casa de l’Escu de Runfao. Da testimonio de la policromía en boga en el siglo XVII. El mortero, ocre rojo y ocre amarillo, forma un original dibujo geométrico. Esta casa se restauró en 1988 siguiendo el espíritu de la época, gracias a los rastros de policromías descubiertos durante las obras. Si te apetece, puedes aprovechar para hacer un alto allí, en el restaurante Le Petit Grenier, situado en la planta baja.

Siglos de arquitectura concentrados en unos metros

En la misma rue du Chapitre, hay muchas otras casas con entramado de madera que contemplar, como la que está en la esquina con la rue de la Psalette, en el número 22 de la rue du Chapitre (imagen de la izquierda). Es la casa de un antiguo parlamentario, construida en el siglo XVI, a la que se añadió una planta más en el siglo XVIII. En ella se pueden admirar los dibujos ornamentales del Renacimiento y un interesante detalle: la esquina es de granito para impedir que los carros que tomaran la curva demasiado cerrada dañaran la madera con sus ruedas.

En el otro extremo de la calle, donde te esperan muchos restaurantes y comercios originales, puedes pasar la noche en una preciosa casona con entramado de madera convertida en casa de huéspedes: Marnie & Mister H. Un alojamiento ideal para perderse por el casco antiguo y admirar las fachadas.

Hôtel de la Noue et Racapée de la feuillée
© Destination Rennes / Bruno Mazodier
Pans de bois place des lices à Rennes

Casas de la Noue y Racapée de la Feuillée: dos edificios «gemelos»

Construidos entre 1658 y 1680 en la Plaza de Lices, donde se instala el ineludible mercado del sábado por la mañana, estos dos palacetes con entramado de madera son característicos del estilo del siglo XVII en Rennes. Dos edificios «gemelos», con ventanales verticales y una gran escalera central cuya estructura se adivina en la fachada. En la época de su construcción, no se dejaba la madera vista. Se construía para ahorrar con entramado de madera, pero se intentaba imitar la piedra cubriéndolos con argamasa. La escalera doble situada frente a la entrada recuerda a la escalinata del Parlamento del que eran miembros los ocupantes de estos palacetes, que destacaban entre los demás edificios por su altura.

Para hacerse una idea de cómo es el interior, basta con subir los peldaños del número 28 de la casa Racapée de la Feuillée (cuya fachada está siendo restaurada en la actualidad) y aprovechar para conocer dos bonitas tiendas. A la izquierda, Aperçu, el sitio perfecto para los amantes de la decoración y todo tipo de artículos de buena calidad (muebles, telas y también tés y productos de belleza). A la derecha, La Poudrerie, un centro de maquillaje y estética. Y, entre ambos establecimientos, se puede admirar el buen hacer de los maestros artífices de escaleras con la «de ojo central» a la que también vale la pena echar un vistazo. ¡Una parada cultural y comercial imprescindible!

  • Casas de la noue y racapée de la feuillée, 26 y 28 de la plaza de lices
Les maisons à pans de bois de la Place du Champ Jacquet
© Destination Rennes / Ludovic Maisant
Statue de Leperdit place du Champ Jacquet à Rennes

Place du champ jacquet: un castillo de naipes

Las fachadas típicas del siglo XVII parecen inestables e irregulares. Pero, en la época de su construcción, era todo lo contrario: los inmuebles daban la impresión de disfrutar de estabilidad y regularidad. En la plaza de Champ Jacquet, se apoyan en la muralla del siglo XV, situada justo detrás. Estas viviendas amuebladas estaban destinadas a alojar a los muchos hombres de leyes llegados para trabajar en la capital parlamentaria. La abertura de la rue Leperdit (a la izquierda) creó un vacío que hizo que la fachada se inclinara. De hecho, no hay ningún tabique de piedra entre los inmuebles, que, con el tiempo, han ido «trabajando» en consecuencia. Un movimiento que evidencia una de las propiedades de la construcción de madera: la flexibilidad del conjunto.

Casa hay de tizé: un cóctel de materiales

En esa misma plaza, puedes tomarte un respiro al sol en una de las terrazas de bares y restaurantes situadas al pie de la estatua del revolucionario Leperdit rasgando un edicto real. Y, si miras hacia el lado contrario, en el número 5, verás la casa Hay de Tizé. Construida en 1665, es un buen ejemplo de mezcla de estilos y materiales: fachada de entramado de madera, primera planta de toba y cimientos de granito. Un cóctel arquitectónico al estilo bretón. Y, hablando de cócteles, si explorar las callejuelas de Rennes te da sed, no tienes más que bajar a La Contrescarpe, un bar situado en el subsuelo del palacete, donde podrás admirar sus techos abovedados.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email