La Vilaine à Rennes

Historia(s) del Rio

Vilaine, ¿de dónde viene tu nombre?

El Vilaine —«feo», en francés— el hermoso río que atraviesa Rennes es, en realidad, un río cuyo nombre no tiene nada de peyorativo. Su origen se remonta a las primeras denominaciones bretonas y celtas.

El décimo rio de Francia

El Vilaine es un hermoso río que va a desembocar en el Océano Atlántico entre Muzillac y Pénestin, en Morbihan, tras haber serpenteado 225 kilómetros desde su nacimiento, situado en Mayenne. Junto con el Ille, el otro río que atraviesa Rennes, forma el nombre del departamento, Ille-et-Vilaine, cuyos habitantes se llaman brétilliens. El Vilaine es también uno de los primeros ríos de Francia en haber sido canalizado, en el siglo XIV. Pero, ¿cuál es el origen del nombre del 10º río de Francia? Existen diferentes hipótesis, de la más histórica a la más legendaria…

Un rio a veces amarillo, negro o color oxido

En principio, el nombre del Vilaine podría provenir de una antigua denominación bretona, ar ster vilen —literalmente «el río de los molinos»—, hipótesis plausible en vista de la cantidad de molinos que todavía hoy bordean su curso. La segunda explicación, aún más creíble y fonéticamente muy próxima, es que su nombre original sería, en realidad, ar ster velen, «el río amarillo», debido al color fangoso de sus aguas durante las crecidas. Algunos esquistos también podrían ser responsables de las sorprendentes coloraciones de sus aguas, tal y como atestigua el nombre celta más antiguo dado al río: Doenna, que significa «río profundo» o «río negro». La apelación otorgada al río por los griegos en el siglo II va en la misma línea: Herios Potamos, que quiere decir «río sombrío o brumoso». A partir del siglo XI recibe el nombre de Visnonia, «el río de las aguas color óxido», deformación de Vicinonia, que terminará dando la versión afrancesada Villaingne y, posteriormente, Vilaine. Nada que ver, pues, con un juicio estético, por mucho que su color tenga algo que ver en el asunto…

«Cada explicación tiene su propio origen»

«A menudo, la toponimia tiene diferentes raíces, combinadas con asociaciones de ideas. En Bretaña, con las tradiciones celtas y legendarias, cada explicación tiene su propio origen, cuyo sentido cambia dependiendo de la interpretación. El Vilaine no es ninguna excepción: al agua del río se asocia todo lo que esta acarrea, los colores, los limos…», explica Gilles Brohan, animador de arquitectura y patrimonio de la oficina de turismo de Rennes.

Agua con propiedades magicas

Una etimología popular ofrece otra explicación, otorgando propiedades mágicas a las aguas del Vilaine. Esta creencia se remontaría a los primeros siglos de la era cristiana. En esta época, las mujeres de Rennes tenían fama de ser tan hermosas que las jóvenes poco agraciadas venían a tomar «baños de Vilaine» buscando sus efectos beneficiosos.

Y, en medio, fluye una leyenda

Existe una última explicación legendaria para el nombre del Vilaine. Un cuento, cantado por Théodore Botrel, cuenta la historia de una joven de cabellos dorados, coja y jorobada —de ahí su apodo «Vilaine»— que se enamora del hijo de una señora, contemporánea de la duquesa Anne. Una historia de amor imposible con un final triste, pues la joven es rechazada bruscamente. Inconsolable, vierte ríos de lágrimas…

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