Miss Atomik, tatoueuse à Rennes

Miss Atomik

Rennes tendencia vintage, ropa de segunda mano y tatuajes

A contracorriente de las tendencias de los años 2010, Miss Atomik habría estado de moda en los años 50. No es algo trivial para esta tatuadora chic y franca, que ama su ciudad y su historia, de la edad media hasta nuestros días.

Tatuadora y fan de lo vintage

Saca su pintalabios rojo guindilla. Con discreta precisión, Miss Atomik traza el contorno de sus labios ante su espejito y charla con el jefe de Rockin’ Bones, una famosa tienda de vinilos (vínculo hacia el cuadro de texto). «Lo que me gusta de este sitio es la variedad y el consejo. También su punto vintage. El rock n’roll y el sonido de los años 50 y 60 es toda una estética. Los coches, los muebles, la ropa…».

He ahí el decorado: nuestra artista tatuadora es fan de los cincuenta, el rockabilly y los coches de colección*. Ella misma arregla su Opel Rekord coupé (1964), una joya que personalizó con sus propias manos. Precioso.

Vintage. La palabra le queda como un guante o, mejor dicho… como un tatuaje. En su salón de la rue de Nantes, la formica y el mobiliario de los 50 conviven con iconos religiosos y retratos crísticos. Rojo ladrillo, blanco crema y sillones de escay. No es el estilo motorista que esperaríamos ver desfilar por el salón. «¿Los motoristas? No, no son nuestra principal clientela. Aquí viene gente de todo tipo, del estudiante al jefe de empresa. Tengo psicólogos, jugadores del Stade Rennais, amas de casa… ¡De todo!».

Rockin’bones, la famosa tienda de vinilos

Podríamos pasar por la rue Motte-Fablet sin verla. Sería una lástima: el patio que alberga el Rockin’Bones es, sin duda, uno de los más hermosos de Rennes. Lo visitan autocares enteros de turistas japoneses, ha sido fotografiado millones de veces y aparece impreso en tarjetas postales. En un rincón de este patio sin nombre, en la planta baja de un edificio inestable y apuntalado, el Rockin’Bones sobrevive a las modas y a la crisis del disco con asumida insolencia. Esta famosa tienda de vinilos acoge a una fauna de lo más variopinta, tanto como sus discos con sello «rock n’roll» en sentido amplio.

«Rennes está muy por encima del resto de francia»

Del rockabilly de los años 50 al rock de garaje psicodélico al estilo 2015 (Ty Segall, Radio Moscow, The Oh Sees…), el dueño del lugar tiene propuestas para todos los gustos. Seb es un auténtico enamorado de su ciudad: «Por lo que respecta a las energías asociativas, Rennes está muy por encima del resto de Francia. En esta ciudad hay una actividad demencial». El hombre de la desfachatez sin igual es, asimismo, el encargado del sello Best Records (asociación sin ánimo de lucro), que produce y lleva a gira a muchos grupos australianos y locales.

Podemos oírlo en la radio renesa Canal B, en la emisión Blueshit «todos los sábados de las 11:30 en punto, hasta las 13 h exactas». En Rennes, el despertador del sábado por la mañana suena tarde y a golpe de Larsens.

De la calle de la sed a las puertas mordelesas

¿El tatuaje como vínculo de unión entre estratos sociales? «¡Pues claro! No solo es cosa de lo underground. El tatuaje se ha democratizado mucho». Tiene millones de historias que contar sobre quienes vienen a hacerse pinchar la piel.Después de sus inicios en la región parisina, desde 2007 Miss Atomik es renesa.

¿Una especialidad local? « En realidad no. tal vez nos pidan un poco más algunas señas «identitarias», como trisqueles, armiños, banderas bretonas, o anclas marinas o barcos para la gente del mar

Su Rennes va del centro histórico, alrededor de la plaza de Saint-Anne, hasta el sur del Vilaine, hacia el barrio de Saint-Hélier, en plena efervescencia. «Yo iba mucho a la plaza Sainte-Anne y la antigua calle de la sed (rue de la soif,  la calle de Saint-Malo), a la que llamábamos así mucho antes que a la rue Saint-Michel!». En el casco antiguo, en la rue Saint-Georges, alrededor de las puertas mordelesas o de la iglesia del Vieux Saint-Étienne, le encanta «asomarse a las puertas de algunos patios. Hay lugares fabulosos, con entramado de madera y magníficas escaleras».

Burgués, chic y punk

Pero su Rennes no solo es medieval. En su sector, al sur de la estación de tren, a Virginie le chiflan las casitas de los años 20, 30 y 40. De ladrillos o esquisto, a veces están adornadas con extensiones de madera, revestimientos de zinc o superficies acristaladas que dan a jardincitos de lo más cuco. «Es un barrio donde uno puede perderse y que puede descubrirse a pie. Yo me paseo por allí como una turista. A veces se echan a faltar comercios. Muchos escaparates se han convertido en viviendas. Pero se ve que tiene potencial, así que va a cambiar. Las familias frecuentan los alrededores de la iglesia del Sagrado Corazón. Al rastrillo de septiembre acude mogollón de gente. ¿Te imaginas cómo están los bistrós de alrededor de la plaza? Sería fantástico». Con sus calles con falsos aires berlineses, su ambiente distendido, su circulación relativamente tranquila y sus bares de barrio, la gentrificación del sur de la estación ha echado a andar, si bien todos los estilos se cruzan y entremezclan. En el barrio de Atomik Tattoo, las hermosas berlinas cohabitan con las bicicletas, los ancianos fuman en la terraza del PMU, los estudiantes comparten un kebab y los cuarentones hinchan los neumáticos de sus bicis recién renovadas. Mientras, en su salón, Virginie quizás esté tatuando la piel de algún jugador del Stade Rennais.

*Para los aficionados, cada primer domingo de mes se lleva a cabo una concentración de coches antiguos y excepcionales en los hangares para barcos de los estanques de Apigné.

Cuando la ropa de segunda mano reescribe la moda

Antoine et Colette, nombre sacado de un famoso cortometraje de Truffaut de 1963, es una de las tiendas de ropa usada más destacadas del centro de la ciudad y recomendada por Miss Atomik. El lugar se sale de lo común: se vende ropa de ocasión rigurosamente seleccionada, así como marcas de los años 50 a 70, a veces incluso de los 80. Se confirma lo que los prendarios nos han dicho: entre los más jóvenes, los 80 están de moda. Vigila el improbable regreso de los colores flúor, las bandanas y los Reebok Pump…

Antoine et Colette es una tienda de segunda mano de marcada personalidad. «Aquí se selecciona todo, tanto para hombre como para mujer. Compramos a particulares que tienen ropa interesante, pero sobre todo compramos lotes a revendedores». Vamos, ropa de ocasión escogida por la mano hábil de la dueña del lugar.

Existen muchas otras tiendas de ropa usada en la ciudad, aunque Miss Atomik no suele frecuentarlas. Ding Fring (tienda solidaria), Un amour de troc (tienda de más alta gama), La FriperieTrocabi (compra-venta de segunda mano)… Rennes cuenta con una decena de tiendas de ropa usada. Los fans reneses de la ropa usada han creado incluso un grupo de Facebook que reúne anuncios y ofertas para renovar tu armario.

Querís mercadillos ? Pues toma dos tazas

Puesto que estamos hablando de vintage con Miss Atomik, no podemos terminar este paseo sin pasarnos por sus «broc’» (tiendas de segunda mano). En Rennes, la historia de los revendedores de muebles y objetos de decoración está íntimamente ligada a los mercados centrales, ubicados detrás de la Criée. «Hace más de 30 años que estamos aquí», explican Edith y Mimi, dos figuras entre los 25 anticuarios que se instalan aquí cada jueves por la mañana. También exponen en los nuevos mercadillos de Rennes, paseo François Mitterrand, el segundo domingo de cada mes.

¿Cómo se convierte uno en anticuario? «Se empieza por hurgar en el armario de la abuela y se acaba yendo de mercadillo en mercadillo en busca del objeto deseado por todos». En estos momentos los más populares, sin lugar a dudas, son los años 50. «Esto viene de lejos!», se divierte Mimi, especialista en el salón vintage, «pero vemos que se vuelven a llevar los 80, sobre todo entre los más jóvenes. ¡Hay que saber adaptarse a todos los gustos!».

¿Los reneses? «generosos, entusiastas y nada apáticos»

Para Edith, los reneses son unos clientes particulares. «Me gustan los habitantes de esta ciudad. Son generosos, entusiastas y nada apáticos. Es debido a la juventud. Aunque no solo a eso, porque también hay jubilados, o clientes habituales más exigentes».
De forma general, ella diría que los reneses son «curiosos y agradables». Mimi opina lo mismo: «Voy a menudo a Nantes y creo que los reneses han conservado un aspecto más sereno, más natural. En Nantes la gente es las más exigente y las relaciones más complicadas. Hay que decir que, allí, el comercio de artículos de segunda mano es anterior». No hay por qué echar leña a la vieja rivalidad Rennes-Nantes: según estas dos señoritas, ¡los públicos son complementarios!

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